El sol y la protección solar.
Al llegar el verano todos queremos lucir bronceado y en muchas ocasiones no hacemos caso de las recomendaciones del dermatólogo y olvidamos los riegos de exponerse al sol sin ningún tipo de protección.
Si tomamos el sol sin protección puede aparecer envejecimiento de la piel que conlleva a envejecimiento prematuro, cáncer de piel, melanomas y quemaduras entre otros problemas. Por esto debemos broncearnos teniendo una serie de recomendaciones en cuenta.
Pero ¿Por qué usar una crema de protección solar?
La crema de protección solar bloquea los rayos ultravioleta y reduce la posibilidad de quemaduras y en caso de que se produzcan su dimensión. Usando factor solar podemos conseguir un bronceado duradero ya que la piel se broncea de forma gradual y se encuentra protegida de las quemaduras.
Ahora la siguiente pregunta es ¿Qué crema solar escogemos?
La protección solar tiene que tener filtros contra los rayos ultravioleta A y B (UVA y UVB).
Aunque se tiende a pensar que mientras mayor es el factor de protección menos se brocea la persona, no es cierto. Utilizar una crema solar con factor de protección alto permite que el bronceado sea más duradero y que la piel no sufra.
Si desea bañarse renueve la crema tras el baño o utilice crema resistente al agua.
Para los niños, utilice cremas solares de factor de protección muy alto (30 o más) y resistentes al agua. Complemente la protección contra el sol con gorros o gafas para evitar que el sol llegue a la cabeza y los ojos.
Para aplicar la crema de protección solar recuerde no escatimar con la crema y aplicar sobre la piel seca. Recuerde no dejar manchas ni exceso de crema en la piel, extiéndala hasta su absorción y al menos cada dos horas.
Los restos de maquillaje o perfume pueden favorecer la aparición de manchas en la piel así que elimínelas antes de exponerse al sol. Aunque el día este nublado no olvide utilizar protección solar, las nubes no filtran los rayos UVB, responsables de las quemaduras.
¿Qué tipo de piel tienes?
El tipo de piel se conoce como fototipo. Existen 4 tipos de piel distinguidos del I a IV, en función del color del cabello, la piel y de la capacidad para broncearse.
Fototipos 1 y 2: pieles nórdicas o lechosas, pelirrojos, que se queman sin broncearse o que se broncean muy ligeramente.
Fototipo 3: castaños con piel clara que se broncea de forma progresiva, aunque se quema.
Fototipo 4: pieles mates más resistentes que se broncean sin quemarse.
Cuanto más clara es la piel, mayor índice de protección se debe utilizar.
El índice de protección varía entre los siguientes:
Protección baja: UVB 6 a 14, etiquetado 6 o 10.
Protección media: UVB 15 a 29, etiquetado 20 o 25.
Protección alta: UVB 30 a 59, etiquetado 30 o 50.
Protección muy alta: UVB superiores a 60, etiquetado 50+. (Para pieles sensibles, fotosensibles o personas de riesgo).
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