HELIOTERAPIA: Rayos solares

El sol, al igual que el aire y la tierra, tiene propiedades terapéuticas importantes, siempre que se utilice con moderación. El uso excesivo de los rayos solares como remedio terapéutico es más perjudicial que beneficioso, particularmente en los tiempos actuales, en que la capa protectora de ozono esta siendo destruida por la contaminación industrial.

Ya en el siglo X de nuestra era, Avicena, un erudito y médico árabe -el más notable de su época-, hablaba de los beneficios que reportaba tomar el sol con moderación, llevar una vida al aire libre y estar expuesto a la luz. No fue el único, ni siquiera el primero, puesto que los médicos griegos ya decían que muchos de sus enfermos se beneficiaban de la exposición moderada a la luz solar. En Europa, fueron los médicos franceses quienes, a mediados del siglo XVIII, pudieron comprobar los efectos beneficiosos del sol en los enfermos con infecciones en la piel.

A partir de entonces, numerosos médicos se dedicaron a potenciar estancias en los balnearios, en los que se anunciaban los beneficios maravillosos de la luz solar. Y ello era así, siempre y cuando el exceso no echara por tierra los beneficios reales que los baños de sol moderados pueden proporcionar.

El sol es una espada de doble fila, ya que puede resultar peligroso tanto por exceso como por defecto. El exceso tiene como efectos bien conocidos las quemaduras solares, cuya expresión más leve es el llamado eritema solar. Por otra parte, la falta de sol trae como consecuencia el raquitismo y, con frecuencia la depresión psicológica.

Los efectos de la helioterapia
Se denomina helioterapia el uso de los rayos solares como remedio terapéutico para numerosas afecciones. Puesto que la luz solar es un conjunto de radiaciones cuyas longitudes de onda visibles van, aproximadamente, desde 400 hasta 700 nanómetros (millonésimas de milímetro), no hay que olvidar el hecho de que, además de la luz visible, hay otras radiaciones solares que no son perceptibles como luz, pero cuyos efectos se dejan sentir en nuestra salud con igual o mayor intensidad.
“El aire del mar contiene unas proporciones elevadas de yodo, entre otros elementos. Practicar posturas y ejercicios de relajación y respiración a la orilla del mar es una de las mejores y más útiles terapias”

La helioterapia aprovecha los efectos beneficiosos de la luz del sol, pero no olvida sus efectos nocivos. Entre sus efectos beneficiosos se cuentan:

Ejecta antirraquitica
La luz solar favorece la producción de vitamina D, la que necesitamos para absorber el calcio de los alimentos y fortalecer los huesos. Puesto que la piel no es totalmente opaca, la luz llega a la sangre que circula par los capilares que estan en las capas mas superficiales. Y en la piel precisamente se encuentra la llamada pro vitamina D, la cual se convierte en vitamina D por la acción de los rayos solares. No es necesario tomar el sol en exceso, ya que una pequeña cantidad de vitamina D es suficiente.

Efecto estimulante sobre la mente
La luz induce al optimismo, hace ver la vida de una forma más positiva y evita las depresiones y las tristezas. La luz del sol tiene, en este sentido, los mismos efectos que la luz artificial, pero no cabe duda de que siempre es más agradable recibir las dosis de luz en un ambiente abierto, en el campo, directamente del sol, que en una habitación cerrada y procedente de una fuente de luz artificial. El efecto estimulante de la luz sobre la mente humana es alga ampliamente demostrado y, de hecho, ya la exposición a la luz forma parte de las pautas de tratamiento en algunos pacientes con depresión.

Efecto estimulante sobre la propia piel

La exposición directa a los rayos solares provoca una ligera irritación de las capas más superficiales de la piel, que dilata los capilares que se encuentran en la superficie cutánea; gracias a ello aumenta la sangre que circula par la piel. En su forma menor, esta irritación da lugar al llamado eritema solar. No hay que olvidar que esta ligera irritación de los rayos del sol sobre la piel puede ser un arma de doble filo, puesto que mientras por una parte mejora la circulación de la sangre por la piel, por otra puede dañar las células de la epidermis, resecándolas y dando lugar a que envejezcan prematuramente. Es sabido que las personas cuya profesión les ha exigido estar al sol durante largas horas (pescadores, pastores, etc.) tienen la piel más arrugada y envejecida. Y no se puede dejar de mencionar que el envejecimiento de la piel es el menor de los efectos nocivos: el más peligroso (y que nunca debe olvidarse) es el cáncer de piel.

La practica correcta de la helioterapia

La helioterapia utiliza la exposición al sol de manera dosificada. Aunque sea un tópico tan común como antigua, no es correcta la idea de que «cuanto más sol, mejor salud». La helioterapia correctamente practicada exige:

Evitar las horas de mayor intensidad solar. Especialmente en los meses de verano, huir de las horas cercanas al mediodía y aprovechar las primera horas de la mañana o las últimas de la tarde, cuando el sol no es tan intenso.

Comenzar la exposición al sol progresivamente. Primero, no más de 15 minutos y aumentando paulatinamente el tiempo de exposición a medida que la piel se vaya cubriendo del color moreno, que es su protección natural ante los rayos ultravioletas.

Ser especialmente cantos y precavidos con los niños. A ellos les gusta jugar al sol y fácilmente pueden recibir una dosis excesiva de luz, muy superior a la que necesitan y les conviene. La piel de los niños es especialmente vulnerable, por lo que los tiempos de exposición deben ser menores que para los adultos.

EI baño de sol nunca debe dejar sensación de cansancio. Los baños de sol deben ser estimulantes, no agotadores. Por ello, si se nota cansancio al finalizar el baño solar, es signo de que la dosis de helioterapia ha sido excesiva.

Protegerse. La cabeza deberá estar siempre cubierta y los ojos protegidos con gafas de sol. Esta es una norma sumamente importante.